Bienvenidos

Desde la última década del Siglo XX, la propuesta del ‘Buen vivir’, ‘Vivir Bien’, ‘Vida buena’ o ‘Vida Plena’ sostenida por los pueblos originarios de nuestra América, se ha convertido cada vez más en una interrogación de nuestros esfuerzos ‘desarrollistas’ occidentales cuestionando severamente sus intereses y resultados: hoy somos parte activa de una crisis sistémica y multidimensional con visos de crisis civilizatoria y de cambio de época.

Si bien el ‘Buen vivir’ es todavía una noción en construcción que cuestiona el antropocentrismo, sus componentes básicos centrados en ‘la vida’ del planeta y sus diversas especies –y no sólo de la especie humana- apuntan a una revaloración de la sociedad en su relación con la naturaleza de la que forma parte de manera inextricable. Como los líderes de los pueblos indígenas afirman se trata de “un proyecto de vida, de la vida, por la vida y para la vida”. De ahí que una relación más armónica con la madre tierra, la reivindicación de la interculturalidad como reconocimiento del valor de la diversidad de las culturas y sus necesarias interrelaciones, la construcción de nuevas relaciones sociales más justas, fraternas y equitativas, la promoción de otras economías más solidarias y desmercantilizadoras de la reproducción de la vida, la refundación del Estado o la explosión de autonomías con múltiples expresiones, formen parte de lo que se empieza a configurarse como elementos integradores de una ‘Vida buena’. De manera que la búsqueda occidental del bienestar, de la felicidad o del florecimiento humano, puedan resumirse –o incluso superarse- en esta visión holista e integradora del Buen Vivir.

Hoy, por tanto, para la educación en su conjunto, el ‘Buen Vivir’ implica un desafío. ¿Qué significa educar en este contexto de crisis civilizatoria? Una posible respuesta la encontramos en la propuesta de María Cándida Moraes, cuando sostiene que la prioridad de la agenda educativa deberá incluir no sólo los procesos de construcción del conocimiento y el aprendizaje, sino también cuestiones relacionadas con la sustentabilidad ecológica y de la ciudadanía planetaria como evolución del pensamiento, de la inteligencia y de la conciencia humana en una perspectiva integrada, en suma, de una educación dirigida hacia la interculturalidad, la diversidad y el desarrollo pleno de la conciencia humana. En convergencia con las propuestas de los pueblos originarios, ello significa acentuar una cooperación global no sólo en relación a los procesos cognitivos, emocionales e intelectuales, integrando razón, emoción, sentimiento, imaginación e intuición, sino también en lo que se refiere a las escalas social, ecológica y planetaria.

Otra respuesta puede encontrarse en la ‘Ecología de saberes’, es decir, en la promoción de diálogos respetuosos entre el saber científico y humanístico que la universidad produce con los saberes legos, populares, tradicionales y campesinos provenientes de otros culturas no occidentales que circulan en la sociedad. Por ello, Boaventura de Sousa Santos sostiene la necesidad de “una forma de extensión universitaria al contrario, de fuera de la universidad hacia adentro de la universidad”.

Y desde una mirada transdisciplinaria, para Moraes, “educar para la plenitud humana es la forma en que nosotros como educadores hacemos justicia al TODO que somos nosotros. Significa llamar la atención sobre los procesos de fragmentación que durante siglos prevaleció en nuestras escuelas. Es conspirar a favor de la plenitud humana que significa tanto como la búsqueda de la felicidad”.

 

Preguntarnos y dialogar sobre el significado del Buen Vivir hoy en México y el mundo, así como el papel de la educación y sus desafíos para alcanzarlo, son los retos que TODOS tenemos por delante en este Simposium: los educadores y estudiantes, por supuesto, pero también las organizaciones populares y los movimientos sociales, los pueblos indígenas y campesinos, los trabajadores y empresarios, en suma, los ciudadanos con conciencia en búsqueda de alternativas. Esta edición XXI del Simposium de Educación se llevará a cabo los días 20, 21 y 22 de mayo del 2015. Los esperamos en esta nueva convocatoria.

Comité Organizador 22° Simposium de Educación

“Educar para vivir bien, vivir bien para educar”

Imágenes

Hoteles

ITESO

ITESO